Pruebas Psicológicas (Proyectivas)

Pruebas psicologicas proyectivas Instituto Belforth wartegg 8 campos

Pruebas Psicológicas (Proyectivas). Hasta hace pocos años se veía el cuerpo como lo contrario del espíritu, originándose las aberraciones neurotizantes de la conducta. Hoy, toda persona sana comprende fácilmente cómo el cuerpo es un signo del espíritu.

El cuerpo es la persona misma, el hombre que es. Papel que debe desempeñar en el mundo. La actitud hacia uno es actitud hacia el otro. ¿Cómo capta el niño la realidad del mundo, si no es mediante su cuerpo: tocando, mordiendo,? Mediante el cuerpo la persona da testimonio de su espíritu, al mismo tiempo que se ve mediatizado, al situarnos en el ahora y aquí de nuestra existencia. Es decir, mediante el cuerpo llegamos a la verdadera individualización.

Más aún: el cuerpo es símbolo de la condición humana.  El cuerpo nos obliga a eliminar para elegir. Con esto, el cuerpo se convierte en condición, estructura y elección de la persona.  Es el motivo por el cual se puede juzgar al hombre, por su cuerpo: por el significado que tiene  para  el:  por  su  actitud  ante  el  mismo.  Por  nuestro  cuerpo manifestamos lo que somos y lo que queremos en lo más profundo de nuestro ser. El cuerpo nunca miente.

Desde el punto de vista psicológico, nos lleva a tener bien presente una condición clara: La persona sana es la que se encuentra centrada frente a la realidad,. eficaz en su trabajo y amistad. y esto ¿cómo conseguirlo sin arrinconamos nuestro esquema corporal?

Pero esto no es tan fácil. hay muchas personas que sienten la enfermedad en su cuerpo, a pesar de que, desde el punto de vista médico, la única respuesta que reciben es: “No tiene nada”. Y es que la íntima convicción del hombre sano con su organismo se ha desbaratado, lo acepte o no. Y en ese mismo momento la persona humana ya no se considera su mismo cuerpo; se siente espectador de su cuerpo. El cuerpo se ha constituido en algo aparte. La persona está enferme y este accidente de la enfermedad la separa de su cuerpo.

El enfermo es una víctima, pero una víctima de su pasado, de sus autismos, de su ambiente, de su aprendizaje.   El cuerpo enfermo responde a un conflicto total y es una actitud de defensa, haciendo surgir el dualismo. Toda ansiedad, según Shilder, menoscaba la experiencia de nuestra imagen corporal.

Así el cuerpo se convierte en un signo, mal formulado, de un problema invisible, en el que encuentra razón de su vivir. El cuerpo en esta ocasión es la oportunidad y la posibilidad de descentrar al ser humano.

El cuerpo ciertamente, es la esfera de la humanidad. Pero el hombre no tiene cuerpo, sino que es esquema corporal, y lo que acontece a su cuerpo alcanza también a su alma. Es la persona humana en su totalidad, la que participa, con su cuerpo y con su alma, en la salud y en la enfermedad, disfrutando de la una o padeciendo la otra.

Es claro que la persona se ha de enfrentar en el dibujo a la vivencia que tiene de su esquema corporal. En el análisis profundo de  esta  vivencia  proyectada,  con  las implicaciones   psicológicas   que   arrastra,   podremos   con   toda   seriedad   deducir   su personalidad sin temor a equivocarnos.

Schilder consideró la imagen del cuerpo humano como una estructura antropológica, es decir, psicológico total. De ahí que la conciencia que una persona tiene de su personalidad no será más que la conciencia que tiene de su esquema corporal, proyectado en definitiva en el dibujo. La persona que llevamos dentro, que somos, lanza sus vivencias al exterior, a pesar del control consciente.

El dibujo de la figura humana no sólo expresará ciertos pensamientos, ciertos sentimientos, ciertas aptitudes prácticas, sino que proyectará una imagen total de  sí mismo, sus reacciones emocionales, sus actitudes afectivas.

No se trata de tener en consideración tal o cual nota de la vida afectiva, sino de considerar la personalidad como una totalidad de ver cómo se revela más de lo que pensamos, rasgos permanentes de la personalidad, dimensiones de la personalidad ignoradas, como se ignoran los mecanismos que ponen en movimiento la mano con la cual se realiza el dibujo de la figura humana.

Si en su conjunto refleja una vista de conjunto de la personalidad, todo análisis de la imagen corporal proyectada en el dibujo que la considera aisladamente necesariamente será incompleto. Un esquema corporal es siempre la expresión de un yo y de una personalidad rodeada de un medio ambiente e inmersa y afectada por el mundo. Una expresión no puede divorciarse de lo que expresa. La imagen del cuerpo es el reflejo de todo lo que el sujeto ha vivido en sus relaciones con lo que le rodea.

Cuando proyectamos en el dibujo la imagen corporal reflejamos la tendencia vital total, determinada por una combinación de factores culturales, de entrenamiento personal y psicodinámicos.

Todo dibujo tiene una historia organizada y dinámica de la que surgió, y los pensamientos y sentimientos inconscientes, en el sentido psicoanalítico de la palabra no estarán ausentes en la construcción de esa historia.

Es, por tanto, la imagen corporal una síntesis viviente, en cualquier momento, de nuestras experiencias emocionales, vividas a través de nuestro cuerpo. De ahí que el dibujo llevará la marca de la vida emocional. Y aunque el esquema corporal es algo variable, dinámico y en continuo desarrollo, siempre la persona humana se encuentra atada y ligada por su imagen corporal, y, en consecuencia, su evidente tendencia a una estabilidad relativa de la misma.

No conviene olvidar que la construcción de la imagen corporal se basa no sólo en la historia individual de un sujeto, sino también en sus relaciones con los demás. No es posible para una persona formarse su imagen personal sin la imagen corporal de los demás.  Vinculación

Tan estrecha entre nuestra imagen y los otros que origina un constante intercambio, causa de un mayor acercamiento interpersonal:

Por tanto, la imagen corporal no es un fenómeno estático; la imagen corporal se adquiere, se construye y se ve afectada no sólo en el contacto con los demás seres vivientes, sino merced a un continuo contacto también con el mundo. Se puede afirmar que es parte del mundo.

Otro factor importante en la vivencia del esquema corporal es la vida social. Es el resultado de la vida social. La propia imagen corporal se ve influenciada por imágenes corporales de otras personas.

La proyección del esquema corporal en el dibujo es un símbolo. Hay que conocer la clave para interpretar su mensaje.

El sujeto, en la prueba de la Figura Humana, se comporta ante un estímulo: la página en blanco.  El examinado se ha de enfrentar a la realidad. Ha de dar una solución y observa una conducta moral, verbal y expresiva. Tan importante, en el test, como el dibujo es el comportamiento y el significado que pueda tener éste. Todos estos datos le llevarán al psicólogo clínico a examinar y detectar la personalidad del sujeto examinado.

Según la afirmación de Levy, hemos de estar atentos a los datos clínicos que puedan aparecer en la investigación de la personalidad, fruto de la noción corporal y distorsiones frente a ella. El cuerpo es la concretización diferencial del yo y será, por lo mismo el camino adecuado para proyectar la personalidad.  De ahí que mirando el dibujo de la figura humana podamos dar un adecuado retrato psicológico.

A las preguntas ¿qué aspectos abarca? ¿es más amplio en el estudio de la personalidad que otros? ¿mide el rendimiento escolar y los intereses profesionales? ¿puede ser indicativo de dimensiones fundamentales de la conducta?, etc. Responderemos con la afirmación de Alvarez Villar: “Se pone en relieve el cómo a costa de qué”

Karen Machover llega en 1949, con esta técnica a investigar la personalidad sin distinción de edad, educación, estado mental o medio cultural. Machover consigue explorar la influencia de la cultura en el desarrollo de la imagen corporal normal y patológica, juntamente con los rasgos, actitudes y conflictos. Baste citar las palabras de su autora para captar la importancia y condicionamientos del test:

“El análisis de los dibujos, al igual que otras técnicas proyectivas, requiere que el psicólogo clínico posea conocimientos acerca de los dinamismos de la personalidad. Es una técnica, un instrumento que requiere un artesano que lo maneje; no es la puerta secreta de la personalidad. Requiere el talento suficiente para calar en lo esencial y dirigir la atención al meollo y motivaciones de la personalidad. La experiencia y la práctica clínicas contribuyen a afirmar, y aquilatar su administración”.

Se afirma, a veces que muchos de los signos detectados en este test solo sirven como sugerencia y pocas veces como hallazgo definitivo.  Sin embargo, puede verse lo contrario:

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